Miércoles 30 de septiembre de 2026

Zárate-Campana: emotiva celebración mariana con historia y gratitud

  • 20 de mayo, 2026
  • Zárate (Buenos Aires) (AICA)
El Instituto María Madre Nuestra de ese obispado celebró a su patrona con una procesión por las calles de Manuel Alberti, la misa central y bailes folklóricos.
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El Instituto María Madre Nuestra del obispado de Zárate-Campana celebró el pasado 18 de mayo a su patrona, la Virgen de Luján, con una procesión por Manuel Alberti, la misa central y una popular fiesta. 

Dentro de los festejos, también se conmemoraron los 50 años de creación de la diócesis, el 40° aniversario de la apertura del nivel secundario de ese instituto, a la vez que los 35 años de instituto superior y 25 de su grupo scout. Las celebraciones fueron presididas por el obispo auxiliar, monseñor Justo Rodríguez Gallego.

Durante la misa se recordó que aquella localidad nació y creció alrededor del colegio. Al principio fue un centro misional fundado por la compañía de San Pablo, mientras que a principios de los 80, con la llegada del padre Tomás Llorente, misionero de la Sagrada Familia, fue creciendo hasta alcanzar hoy sus cuatro niveles de educación y más de 2000 alumnos. 

Su comienzo fue tan humilde, que utilizó viejos vagones de tranvías como aulas, por lo que se lo conoció como "la escuela de los tranvías". El celo apostólico del Padre Tomás hoy sigue pujante con la reciente creación de una nueva Escuela Especial, Santo Tomás, de donde partió la procesión en la que más de 3000 miembros de la comunidad, alumnos, docentes y familias dieron testimonio de su fe siguiendo a María por las calles de su barrio. 

Durante la celebración eucarística, el obispo destacó "el papel fundamental de la Virgen María en nuestras vidas". "Nuestro Padre Dios nos regaló y dio todo lo que podía darnos en su hijo Jesús, quien fue el gran regalo de Dios. Él amó tanto al mundo que entregó a su hijo, aun sabiendo que lo íbamos a maltratar, menospreciar y ofender. De esta manera, el Padre Dios nos mostraba su amor sin límites. En ese darnos todo en Jesús, también nos quiso dar la obra más preciosa después de Él: la Virgen, esa mujer maravillosa que Dios preparó desde el primer instante en el seno de su mamá, llenándola de gracia y librándola del pecado original", manifestó.

Y continuó: "Cada uno de nosotros es ese discípulo amado por Jesús que estaba junto a la Virgen bajo la cruz. Nosotros tenemos que hacer como él y recibirla en nuestra casa, es decir, en las cosas de todos los días, en nuestra vida más normal e íntima. Eso es lo que se hizo de manera simbólica en la procesión: una imagen de la Virgen de Luján caminó por las calles que transitamos a diario. Ella quiere caminar la vida con nosotros".

Monseñor Rodríguez Gallego señaló que la Virgen "es una persona real, de carne y hueso, que ya está resucitada y viva junto a Jesús, pero que también está cerca de cada uno de nosotros. Eso es lo que quiso hacernos entender con el milagro de la carreta, cerca de Zelaya, al decir: "Quiero quedarme entre ustedes". Por eso, debemos pedirle a Dios que nunca olvidemos que ella está viva, nos escucha y tiene un corazón que late por nosotros".

Y finalizó: "Aunque las soluciones no siempre son las que imaginamos, lo más importante es saber que ella todo lo puede porque aplasta la cabeza de la serpiente, lo que significa que todo mal le está sometido. Ella tiene el poder que su hijo le comparte para vencer todo mal. Saber que ella está siempre presente nos ayuda y nos consuela, tal como el abrazo de alguien que simplemente está a nuestro lado alivia una gran angustia o un problema".

Después de la misa, la comunidad festejó con bailes folklóricos en los que participaron todos.+