El arzobispo de Buenos Aires afirmó que la relación con Dios no se basa en méritos ni recompensas, sino en la gratuidad de un amor ofrecido a todos.
El arzobispo de Córdoba invitó a "dejar de preguntarnos obsesivamente quién soy" para descubrir qué puede hacer cada uno por los demás.
El arzobispo de Córdoba invitó a no discriminar destinatarios del Evangelio, advirtió sobre los obstáculos que impiden el crecimiento de la fe y exhortó a perseverar en la misión.
El arzobispo de Córdoba llamó a cultivar la mansedumbre y la humildad como una fortaleza para transformar la sociedad.