En el Ángelus dominical, el pontífice afirmó que la misericordia supera la lógica del mérito e invitó a confiar en los caminos de Dios.
Durante el rezo del Ángelus en Castel Gandolfo, el Papa invitó a no interrumpir nunca el diálogo con Dios y a no juzgar su obrar, aun cuando sus caminos no coincidan con las propias expectativas.
El papa invitó a redescubrir el rostro de Cristo, evitar que la fe se convierta en una costumbre y dejarse transformar por un encuentro renovado con el Evangelio.
En el Ángelus dominical, el Papa afirmó que la fe permite reconocer que "la mesa de Dios está preparada para todos" y cuestionó las desigualdades y discriminaciones que vulneran la dignidad humana.