León XIV llamó a no desesperarse ante las dificultades y confiar en Jesús
- 9 de agosto, 2026
- Ciudad del Vaticano (AICA)
En el comentario al Evangelio de la tormenta en el lago, el Papa advirtió sobre la tentación de confiar solo en los propios éxitos y recordó que Cristo acompaña incluso en los momentos de fragilidad.
Ángelus dominical del papa León XIV (Vatican Media)
En la meditación previa al rezo del Ángelus de este 9 de agosto, el papa León XIV reflexionó sobre el relato evangélico de Jesús caminando sobre las aguas y encontrándose con sus discípulos en medio de una tormenta. A partir de este pasaje, invitó a los fieles a reconocer la presencia del Señor aun cuando las dificultades hagan parecer que los esfuerzos no alcanzan.
Desde el Palacio Apostólico, el pontífice señaló que los discípulos habían vivido poco antes una experiencia de éxito al ser protagonistas de un signo prodigioso. Sin embargo, al hacerse a la mar por indicación de Jesús, quedaron expuestos a su propia fragilidad frente al viento y las olas.
"Hoy el Evangelio nos habla de Jesús, quien, en el lago de Galilea, caminando sobre las aguas, se une a los discípulos en medio de una tormenta", recordó León XIV.
La fe que nace de la fragilidad
El Papa destacó que, en medio de las aguas agitadas, los discípulos confundieron a Jesús con un fantasma. Fue entonces cuando escucharon su palabra: "¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!".
"La presencia del Señor lo cambia todo", afirmó León XIV al recordar que Pedro incluso logró caminar sobre las aguas hacia Jesús, aunque luego tuvo miedo y comenzó a hundirse. El Señor, entonces, acudió en su ayuda.
Cuando Jesús subió a la barca, la tormenta se calmó y los discípulos hicieron su profesión de fe: "En verdad tú eres el Hijo de Dios".
Para el pontífice, este episodio muestra que a los discípulos "no les bastó haber presenciado un milagro, ni haber tenido éxito ante la gente": debieron atravesar la experiencia de su debilidad para reconocer allí la presencia de Dios.
"Solo de este modo realmente pudieron abrir los ojos y el corazón a su cercanía, encontrando paz incluso en medio de la tempestad", explicó.
Ni presunción ante el éxito ni desaliento
León XIV señaló que el pasaje evangélico ofrece una enseñanza para la vida cotidiana: no dejarse llevar por los logros ni caer en la presunción, pero tampoco desesperarse cuando las circunstancias se vuelven adversas.
"Ante todo, a no dejarnos llevar por el éxito y a no ser nunca presuntuosos; y, al mismo tiempo, a no desesperarnos, ni siquiera en los momentos de oscuridad", expresó.
El Papa aplicó esta enseñanza a aquellas situaciones en las que las personas se sienten impotentes frente a los problemas y perciben que, pese a sus esfuerzos, avanzan menos de lo esperado.
"En cualquier circunstancia, Jesús no nos abandona", aseguró. Y señaló que acogerlo "con humildad en la barca de nuestra vida", mediante la oración, los sacramentos y la escucha de la Palabra, permite encontrar en Él "la paz, la luz y la fuerza" para continuar el camino.
Finalmente, León XIV encomendó a los fieles a la Virgen María, para que los ayude a vivir "abandonados confiadamente en Dios", siguiendo el ejemplo de quien fue llamada dichosa por su fe.+
