Card. Rossi: Cuaresma como 'un momento fuerte de decisión por Dios'
- 24 de marzo, 2026
- Córdoba (AICA)
El arzobispo de Córdoba invitó a vivir la Cuaresma como un tiempo de conversión concreta, centrado en el encuentro con Jesús y en la tarea de ayudar a otros a "salir de sus tumbas".
El arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ, centró su homilía en el sentido de la Cuaresma como un tiempo decisivo de conversión personal y comunitaria, durante la reflexión sobre el Evangelio de la resurrección de Lázaro.
"Cuaresma es eso, un momento fuerte de decisión por Dios", expresó, al invitar a los fieles a reconocer este tiempo litúrgico como una oportunidad para renovar la fe desde lo concreto de la vida cotidiana.
La fe como encuentro y vida cotidiana
El cardenal Rossi subrayó el carácter cercano y humano de la relación de Jesús con la familia de Lázaro, Marta y María. Destacó que se trata de una "historia de encuentros" marcada por la amistad, la hospitalidad y la vida compartida.
En ese sentido, señaló la importancia de "tener un lugar en casa para Jesús" como condición para el encuentro con Él, y propuso que cada persona pueda identificarse con la frase: "aquel que tú amas está enfermo", aplicándola tanto a las propias fragilidades como a las de los demás.
El arzobispo también puso el foco en la figura de Marta, resaltando su reclamo a Jesús -"si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto"- como una expresión de fe que incluye dolor, pero también confianza. Según explicó, este tipo de interpelación forma parte de una relación viva con Dios.
"Sacar la piedra" y ayudar a otros
Uno de los ejes centrales de la homilía fue la invitación a "quitar las piedras", retomando la escena evangélica en la que Jesús ordena abrir el sepulcro. El cardenal Rossi explicó que hay situaciones en las que Dios actúa directamente, pero en otras requiere la colaboración humana.
En esa línea, sostuvo que la vida cristiana implica ayudar a otros a liberarse: "desátenlo y déjenlo caminar", citó, para señalar que la fe también se vive acompañando a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento o "muerte espiritual".
El cardenal vinculó este mensaje con la visión del profeta Ezequiel sobre los huesos secos, destacando que la recuperación de la vida -en sentido espiritual- puede ser un proceso gradual. "A veces nuestras resurrecciones necesitan tiempo", afirmó, llamando a respetar los procesos personales de cambio.
Un llamado a salir de las "tumbas interiores"
El purpurado planteó que todos pueden experimentar "partes muertas" en su vida -como la falta de esperanza, la tristeza o el deterioro de vínculos- y llamó a escuchar la voz de Jesús que invita: "salí afuera".
Asimismo, propuso gestos concretos para "resucitar" a otros en la vida diaria, como una llamada, una visita o una palabra de aliento, especialmente hacia personas que atraviesan soledad o desánimo.
Por último, pidió la gracia de no ser "lápidas", sino "piedras corridas", capaces de ayudar a otros a recuperar la vida, en el camino hacia la Semana Santa.+
