Miércoles 4 de noviembre de 2026

Desarrollo humano integral y desafíos argentinos en 'Magnifica humanitas'

  • 22 de junio, 2026
  • San Francisco (Córdoba) (AICA)
La reflexión de Mons. Buenanueva relee el magisterio social de León XIV desde la realidad nacional, con foco en pobreza, desigualdad y el sentido del progreso más allá de los indicadores económicos.
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En el marco de la encíclica Magnifica humanitas de León XIV, el obispo de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, propone una lectura situada en la realidad argentina, a partir de los principios de la doctrina social de la Iglesia: bien común, destino universal de los bienes, subsidiariedad, solidaridad y justicia social.

El texto recuerda que el concepto de "desarrollo humano integral" no puede reducirse a variables económicas, sino que abarca todas las dimensiones de la existencia humana. En esa línea, cita al Papa: "Por 'desarrollo humano integral' entendemos un proceso en el cual el crecimiento de las personas y de los pueblos abarca todas las dimensiones de la existencia y abre el futuro también a las generaciones venideras".

Pobreza, mediciones y el límite de los indicadores económicos
El prelado advierte que, si bien la estabilidad macroeconómica y la baja de la inflación impactan en la reducción de la pobreza, persiste un núcleo estructural que afecta especialmente a los niños. En ese sentido, señala la necesidad de superar mediciones centradas exclusivamente en el ingreso.

Retoma también otra afirmación de León XIV: "Se observa la necesidad de superar los actuales parámetros de medición del grado de desarrollo, anclados desde hace más de ochenta años en el concepto de Producto Interno Bruto", que dejan fuera dimensiones esenciales del bienestar humano y ambiental.

Una pregunta abierta sobre el futuro del país
Desde esta perspectiva, monseñor Buenanueva plantea interrogantes sobre el modelo de país: "¿Qué tipo de Argentina estamos construyendo?", en continuidad con la pregunta de Laudato si' sobre el mundo que se deja a las próximas generaciones.

El obispo subraya además la dimensión comunitaria del desarrollo, que no sólo involucra a individuos sino también a pueblos y regiones, en un país marcado por fuertes desigualdades territoriales.

Finalmente, sostiene que la doctrina social ofrece una arquitectura que integra bien común, propiedad privada, destino universal de los bienes, solidaridad y justicia social, como base para un diálogo social amplio orientado al futuro.+