Domingo 25 de octubre de 2026

El Papa destacó la unión entre el amor a Dios y a los hermanos

  • 25 de octubre, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
En el Ángelus de este domingo, Lón XIV reflexionó sobre el mandamiento del amor y explicó que la relación con Dios conduce necesariamente al encuentro con el prójimo.
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En el Ángelus de este 25 de octubre, el papa León XIV invitó a los fieles a vivir el amor a Dios y al prójimo como una respuesta libre que nace del encuentro con Cristo.

A partir del Evangelio según san Mateo, el pontífice recordó el diálogo entre Jesús y un doctor de la ley, quien le preguntó cuál era el mandamiento más importante. La respuesta de Cristo, que retoma el precepto de amar a Dios con todo el corazón, el alma y las fuerzas, permitió al Santo Padre destacar que la fe no consiste únicamente en reconocer la existencia de Dios, sino en establecer con Él una relación personal.

"En el encuentro con Él, el mandamiento del amor no es una obligación ni una imposición. No se puede amar 'por mandato'", afirmó León XIV. En ese sentido, explicó que el amor a Dios responde al deseo profundo del ser humano y encuentra su plenitud en la comunión con Él.

El amor a Dios conduce al encuentro con el prójimo
El Papa señaló que el mandamiento de amar a Dios está inseparablemente unido al de amar al prójimo como a uno mismo. Ambos proceden de una misma fuente y expresan una única dinámica de amor que transforma la manera de relacionarse con los demás.

"De la relación íntima con Dios somos capaces de mirarnos a nosotros mismos y al prójimo con la misma mirada de Cristo", sostuvo, al tiempo que explicó que vivir estos mandamientos permite vencer el egoísmo y convertir la propia existencia en un don para quienes están cerca.


Durante su reflexión, León XIV también retomó una enseñanza de santa Teresa del Niño Jesús sobre el lugar central del amor en la vida de la Iglesia. Advirtió que, cuando este amor se apaga, la misión evangelizadora pierde su fuerza y las acciones de los cristianos corren el riesgo de convertirse en prácticas vacías.

"Sin el (por el amor), en efecto, nuestra fe se vería privada de su contenido, nuestras buenas obras se reducirían a moralismo, nuestra esperanza sería vana", afirmó el pontífice.

Antes de concluir, el obispo de Roma pidió a Dios la gracia de un corazón nuevo, capaz de acoger y vivir el mandamiento del amor, y encomendó este camino a la intercesión de la Virgen María.

"No podemos amar verdaderamente a Dios sin que ese amor se desborde hacia los hermanos y las hermanas. Y no podemos amar realmente a nuestro prójimo sino como hijos de un mismo Padre que nos amó primero en su Hijo Jesús", concluyó.+