El Papa llamó a dar testimonio de la unidad en un mundo fragmentado
- 9 de septiembre, 2026
- Ciudad del Vaticano (AICA)
Al recibir a obispos amigos del Movimiento de los Focolares, el León XIV advirtió sobre las divisiones, el individualismo y la fragmentación social, y llamó a volver a Dios como fuente de unidad.
El Papa llamó a dar testimonio de la unidad en un mundo fragmentado (Vatican Media)
El papa León XIV recibió esta mañana a un grupo de obispos de diversos países vinculados al Movimiento de los Focolares, y los animó a ser testigos de la unidad en un contexto internacional marcado por profundas divisiones.
El Santo Padre recordó el legado espiritual de Chiara Lubich y afirmó que, como ministros de la Iglesia y herederos de ese carisma, están llamados a "dar testimonio de la anhelada unidad de la familia humana".
El Papa destacó que el tema elegido para el congreso de los obispos amigos de los Focolares, "Dar testimonio de unidad", constituye uno de los elementos esenciales del movimiento fundado por Lubich y aseguró que se trata de una cuestión especialmente actual.
"Si esa era la tarea de Chiara hace cuarenta años, hoy lo es con mayor urgencia también para nosotros", señaló, al referirse a las difíciles situaciones sociales que atraviesan numerosos países y a las divisiones provocadas por los prejuicios, el racismo, la intolerancia religiosa e incluso la violencia.
La respuesta a un mundo fragmentado
León XIV sostuvo que la respuesta a estas fracturas no puede reducirse a iniciativas organizativas o soluciones meramente estructurales.
"La respuesta a las tristes divisiones que afligen a nuestro mundo no consiste en formar más comités ni en lanzar más proyectos, sino en volver a la fuente de nuestra unidad en la Santísima Trinidad", afirmó.
Según explicó, la unidad auténtica nace de la comunión con Dios y se proyecta luego en las relaciones entre las personas y los pueblos.
La paradoja del individualismo
El Sumo Pontífice se detuvo además en algunas características de las sociedades occidentales contemporáneas, donde observó un creciente debilitamiento de los vínculos humanos fundamentales.
"Las redes que en un tiempo eran estables -como la familia, la amistad y la comunidad- están dando paso a una mayor fragmentación", advirtió.
A ello se suma, según indicó, una concepción de la libertad entendida como autonomía absoluta, desligada de toda referencia moral y de toda responsabilidad hacia los demás.
Sin embargo, el Papa observó una paradoja: "Aunque hoy se habla constantemente de libertad individual, muchas personas experimentan dificultades para vivir conforme a sus convicciones más profundas por miedo al juicio ajeno o a no responder a determinadas expectativas sociales".
La Iglesia, signo de unidad
En la parte final de su discurso, León XIV recordó que la comunión entre las personas tiene su origen en la comunión con Dios. Por ello afirmó que la Iglesia está llamada a ser en el mundo "signo y levadura de unidad".
"La Iglesia es esto, un misterio de comunión, signo y levadura de unidad para nuestro mundo", afirmó.
Para concluir, animó a los obispos a vivir con intensidad los días de encuentro compartido, fortaleciendo la fraternidad y la vida espiritual para convertirse en testigos de una unidad capaz de construir una paz duradera.+
