Jueves 3 de septiembre de 2026

La Comisión Teológica Internacional vincula la ecología con la fe cristiana

  • 2 de septiembre, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El nuevo documento, autorizado por León XIV, reclama una conversión cultural y espiritual ante la crisis ambiental y llama a escuchar el clamor de la Tierra y de los pobres.
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La Comisión Teológica Internacional (CTI) dio a conocer el documento "Cuidar nuestra Casa común. Respuesta responsable y fraterna al Dios trinitario", un texto que propone una reflexión doctrinal sobre la crisis ecológica desde la fe cristiana y afirma que el modo de relacionarse con la creación expresa la relación del ser humano con Dios.

El escrito, elaborado entre 2022 y 2025 y publicado con la autorización del papa León XIV, sostiene que el deterioro ambiental exige una respuesta que vaya más allá de las soluciones técnicas y promueva una verdadera conversión cultural y espiritual.

En el primero de sus tres capítulos, el texto presenta la creación como obra del Dios trinitario y desarrolla esa visión a partir de las enseñanzas de san Agustín, santa Hildegarda de Bingen, san Buenaventura y santo Tomás de Aquino.

La CTI subraya que la creación posee un carácter sacramental y está marcada por la interrelación entre Dios, la humanidad y el mundo creado. "Nada ni nadie es una mónada. Todo está interrelacionado", afirma el documento al describir la creación como una única comunidad de vida.

Asimismo, distingue el aporte de la ciencia y el de la fe: mientras la cosmología estudia cómo surgió el universo, la fe ilumina el porqué de su existencia al reconocer en Dios su origen último.

Un llamado a la conversión ecológica
El segundo capítulo aborda la dignidad del ser humano creado a imagen de Dios, rechaza toda forma de discriminación y recupera el principio sabático como una invitación a respetar los ritmos de la creación y a cultivar una mirada libre del afán de dominio.

Frente a la pérdida de biodiversidad, la contaminación, el deterioro del agua y el impacto ambiental de las guerras, la Comisión advierte que la situación es "muy alarmante" y propone hablar de "pecado contra la creación y contra el Creador", vinculando el daño ambiental con el rechazo del designio divino.

El documento también retoma la expresión "antropocentrismo situado", desarrollada por el papa Francisco y asumida por León XIV, para presentar al ser humano como administrador y servidor de la creación, cuya vocación encuentra su plenitud en la Eucaristía, definida como una auténtica "escuela ecológica".

Escuchar el grito de la Tierra y de los pobres
En el tercer capítulo, la CTI ofrece orientaciones prácticas inspiradas en cinco relaciones fundamentales: con Dios, con uno mismo, con la creación, con el prójimo y con las demás tradiciones religiosas.

Entre las propuestas destacan la lógica jubilar de la fraternidad y la solidaridad, una espiritualidad ecológica inspirada en el ora et labora benedictino, un consumo responsable -"cada acto de compra es un acto moral"- y la escucha del "grito estremecedor" de la Tierra, inseparable del sufrimiento de los pobres.

El texto reafirma además el destino universal de los bienes, la sacralidad de la vida humana, el rechazo de la guerra y la importancia de la colaboración interreligiosa para custodiar la creación.

Una responsabilidad también teológica
En su conclusión, la Comisión Teológica Internacional sostiene que el cuidado de la creación constituye una responsabilidad teológica, además de ética, porque la libertad y la responsabilidad moral son indispensables para afrontar la crisis ambiental.

Inspirado en el testimonio de san Francisco de Asís, el documento concluye con un llamado a vivir una conversión ecológica que transforme el modo de habitar la Casa común, sin perder la esperanza en Dios, que "hace nuevas todas las cosas".+