León XIV: 'La liturgia sostiene a la Iglesia y expresa su fe'
- 20 de mayo, 2026
- Ciudad del Vaticano (AICA)
Durante la audiencia general, el Papa reflexionó sobre la constitución dogmática del Concilio Vaticano II sobre la Sagrada Liturgia, 'Sacrosanctum Concilium'.
El papa León XIV durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro (VaticanMedia)
El papa León XIV inauguró hoy, durante la audiencia general semanal celebrada en la Plaza de San Pedro, una nueva serie de catequesis dedicada al primer documento del Concilio Vaticano II, la Constitución sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium.
"Permitamos que los ritos, los símbolos, los gestos y, sobre todo, la presencia viva de Cristo en la liturgia, nos moldeen interiormente", exhortó el Santo Padre.
"Cristo mismo es la fuente interna del misterio de la Iglesia, el pueblo santo de Dios, nacido de su costado traspasado en la cruz. En la santa liturgia, por el poder de su Espíritu, continúa actuando. Santifica y une a la Iglesia, su esposa, a su ofrenda al Padre", señaló el papa León XIV.
El misterio de Cristo
El Santo Padre recordó que, al redactar esta Constitución, los Padres conciliares no sólo buscaban emprender una reforma de los ritos, sino también llevar a la Iglesia a contemplar y profundizar ese vínculo vivo que la constituye y la une: el misterio de Cristo.

Teniendo esto en cuenta, el pontífice explicó: "La liturgia toca el corazón mismo de este misterio: es a la vez el espacio, el tiempo y el contexto en el que la Iglesia recibe su propia vida de Cristo".
En la liturgia "se consuma la obra de nuestra redención", lo que nos convierte en un linaje elegido, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo que Dios ha adquirido para sí mismo.
"Como lo demuestra la triple renovación -bíblica, patrística y litúrgica- que la Iglesia experimentó a lo largo del siglo XX, el Misterio en cuestión no designa una realidad oscura, sino el plan salvífico de Dios".
Acontecimiento pascual sacramentalmente presente en la liturgia
Así, el Papa León subrayó que el misterio cristiano es el acontecimiento pascual, que incluye la Pasión, muerte, resurrección y glorificación de Cristo, un acontecimiento "que se hace sacramentalmente presente en la liturgia".
Recordó que cada vez que participamos en la asamblea reunida "en Su nombre", nos sumergimos en este misterio: "Cristo mismo es la fuente interna del misterio de la Iglesia".
Cristo continúa santificando a la Iglesia
"En la santa liturgia, por el poder de su Espíritu, Él sigue actuando. Santifica y une a la Iglesia, su esposa, a su ofrenda al Padre", explicó el Papa.

"Él ejerce su sacerdocio absolutamente único, Él que está presente en la Palabra proclamada, en los sacramentos, en los ministros que celebran, en la comunidad reunida y, en el grado más elevado, en la Eucaristía".
San Agustín, recordó León XIV, dijo que, al celebrar la Eucaristía, la Iglesia "recibe el Cuerpo del Señor y se convierte en lo que recibe": se convierte en el Cuerpo de Cristo, "una morada de Dios en el Espíritu".
Esta obra de nuestra redención, explicó el Santo Padre, "nos conforma a Cristo y nos edifica en comunión".
Celebración de la Epifanía de la Iglesia
"Los ritos de la Iglesia expresan su fe y al mismo tiempo dan forma a su identidad eclesial". El Papa recordó las palabras de san Juan Pablo II sobre cómo cada celebración se convierte así en una verdadera epifanía de la Iglesia perseverante en la oración. Subrayó que la actividad de la Iglesia no se limita únicamente a la liturgia, sino que todas sus actividades están dirigidas hacia esta "culminación".
Liturgia y vida cotidiana
El Santo Padre señaló que la participación de los fieles debe impregnar concretamente la totalidad de la vida cotidiana en una dinámica ética y espiritual.
"La liturgia transforma a quienes están dentro de la Iglesia para ser templo santo en el Señor", enfatizó el Papa, citando la constitución Sacrosanctum Concilium. Añadió que crea "una comunidad abierta y acogedora para todos. Porque está impregnada por el Espíritu Santo, nos introduce en la vida de Cristo, nos hace su Cuerpo y constituye un signo de la unidad de toda la humanidad en Cristo".
"Queridos amigos, dejémonos moldear interiormente por los ritos, los símbolos, los gestos y, sobre todo, por la presencia viva de Cristo en la liturgia; tendremos la oportunidad de profundizar en esto en las próximas catequesis", concluyó el Papa.
A cuarenta años de la encíclica Dominum et vivificantem
En palabras dirigidas a los peregrinos polacos, León XIV recordó que esta semana se cumplen 40 años de la encíclica Dominum et Vivificantem de san Juan Pablo II, dedicada al Espíritu Santo en la vida de la Iglesia y del mundo. En ella se afirma que el Espíritu Santo es "la luz de los corazones" y nos permite "llamar al bien y al mal por su nombre".
"Mientras esperamos Pentecostés pidamos al Espíritu de Dios que despierte con sus dones las conciencias humanas, que las aparte de la injusticia, la violencia y la guerra, ¡y que renueve la faz de la tierra!".+
