Mons. García Cuerva: 'Hay que perdonar siempre'
- 16 de septiembre, 2026
- Buenos Aires (AICA)
El arzobispo de Buenos Aires reflexionó sobre el perdón a partir del Eclesiástico y de la parábola evangélica del servidor que no supo perdonar una deuda pequeña.
El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, centró su homilía del XXIV Domingo del Tiempo Ordinario en la reflexión sobre el perdón, a partir de la primera lectura del libro del Eclesiástico y del pasaje evangélico en que Pedro pregunta a Jesús cuántas veces se debe perdonar al hermano.
El prelado explicó que el autor del Eclesiástico, Jesús ben Sirá, advierte a la persona rencorosa que recuerde su propia condición de pecadora, como primer freno frente al odio y la venganza. Señaló que es natural sentir irritación o enojo ante una ofensa, pero que ese sentimiento inicial no debe derivar en rencor sostenido.
Sobre la pregunta de Pedro acerca de perdonar hasta siete veces, monseñor García Cuerva remarcó que la respuesta de Jesús -"setenta veces siete"- no fija un límite, sino que expresa un mandato de perdón permanente. "Hay que perdonar siempre", sintetizó el arzobispo.
El arzobispo explicó que pensar el perdón únicamente en la relación entre la persona ofendida y quien ofende dificulta la reconciliación, porque siempre aparecen razones para no hacerlo. En cambio, dijo, cuando se incorpora a esa relación el vínculo con Dios y la propia experiencia de haber sido perdonado, el perdón hacia el otro resulta más accesible.
Monseñor García Cuerva distinguió también entre perdonar y olvidar, y sostuvo que el perdón es ante todo una actitud del corazón, no un borrado de la memoria. Retomó la parábola evangélica del servidor que, tras ser perdonado de una deuda de diez mil talentos, fue incapaz de perdonar una deuda mínima de cien denarios, para ilustrar la desproporción entre lo recibido y lo que luego se niega a dar.
El arzobispo porteño cerró su homilía señalando que el perdón no debe limitarse al ámbito de los vínculos personales, sino que también debe pensarse en clave social, como un camino necesario para sanar heridas colectivas. Citó, además, una poesía del padre José María Olaizola SJ sobre la dificultad de perdonar, sin que ello quitara fuerza a su llamado central: la experiencia de haber sido perdonado por Dios es lo que hace posible perdonar a los demás.+
