Viernes 18 de septiembre de 2026

Mons. Ojea: 'La Palabra de Dios siempre busca un corazón dispuesto a dar fruto'

  • 15 de julio, 2026
  • San Isidro (Buenos Aires) (AICA)
El obispo emérito de San Isidro invitó a examinar la disposición del corazón para acoger el Evangelio y dejarse transformar por la acción de Dios.
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En su reflexión para el XV Domingo del tiempo durante el año, el obispo emérito de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, meditó sobre la parábola del sembrador y destacó que Jesús revela, a través de ella, la relación entre la fuerza de la Palabra de Dios y la disposición del corazón humano para recibirla. En ese sentido, señaló que el Señor siembra generosamente en todos, pero que el fruto depende de la apertura de cada persona.

El prelado explicó que el sembrador representa al Padre, mientras que la semilla es Cristo, la Palabra que busca echar raíces en la vida de cada creyente. Indicó, asimismo, que los distintos tipos de terreno simbolizan las diversas actitudes del corazón frente al llamado de Dios e invitó a preguntarse cómo responde cada uno a esa siembra cotidiana.

Al referirse a los obstáculos que impiden el crecimiento de la semilla, monseñor Ojea mencionó la dificultad para escuchar, el desánimo ante las exigencias del Evangelio y las preocupaciones o tentaciones que terminan ahogando la vida espiritual. En particular, recordó que la vida cristiana implica un combate permanente entre el bien y el mal, y que es necesario reconocer esas luchas para no dejar que aparten a la persona del camino de Dios.

El obispo emérito también destacó que el corazón abierto a la Palabra descubre el misterio de la verdadera fecundidad, que no debe confundirse con la mera eficiencia. Explicó que la acción de Dios siempre sorprende, porque transforma la vida desde lo profundo y hace posible un crecimiento que supera las expectativas humanas.

Finalmente, monseñor Ojea recordó que la parábola del sembrador es la primera de las parábolas del Reino e invitó a realizar un examen personal para reconocer qué tipo de tierra predomina en el propio corazón. "También nosotros somos estas cuatro tierras", manifestó, al tiempo que animó a los fieles a abrirse cada día a la Palabra de Dios, que continúa buscando un terreno fértil donde dar abundantes frutos.+