Clero castrense: Mons. Olivera ordenó a un nuevo sacerdote
- 15 de junio, 2026
- Buenos Aires (AICA)
La celebración se realizó en la catedral Stella Maris, en la solemnidad del Inmaculado Corazón de María. El prelado pidió que su ministerio esté marcado por la fidelidad, la alegría y el servicio.
En la solemnidad del Inmaculado Corazón de María, el obispo castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad, monseñor Santiago Olivera, presidió el 13 de junio la misa en la que ordenó sacerdote al diácono Gustavo Varela, en la catedral Stella Maris del barrio porteño de Retiro.
Durante su homilía, el prelado destacó el significado de la jornada y la vinculó con la celebración litúrgica dedicada a la Virgen María. "Es una alegría muy grande reunirnos en este sábado, para la ordenación sacerdotal bajo la mirada del Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre, que acompañó fielmente en todo a su Hijo", manifestó.
Monseñor Olivera subrayó que la ordenación sacerdotal constituye un motivo de profunda gratitud para la Iglesia y destacó la respuesta vocacional del nuevo presbítero al llamado de Dios. "Nuestra alma desborda de alegría; tanto Gustavo, como todos nosotros, experimentamos hoy esa alegría profunda, por esta concreción, por esta respuesta a Dios de un hermano nuestro", afirmó.

Además, señaló que el Señor continúa manifestando su amor y fidelidad al regalar nuevos ministros para el servicio pastoral. "Damos gracias a Dios justamente, porque nos sigue manifestando su amor de Padre y su fidelidad, enviándonos nuevos ministros para el servicio de esta Iglesia", sostuvo.
"Aquí estoy, envíame"
Dirigiéndose especialmente al ordenando, el obispo castrense recordó que el sacerdocio es una vocación orientada enteramente a la gloria de Dios y al servicio de los hermanos. En ese sentido, evocó las palabras de Jesús en el templo para animarlo a perseverar en el camino emprendido.
"Para esto Gustavo, has sido llamado. Para esto, un día emprendiste el camino de formación, un proceso de formación que no termina porque seguimos a lo largo de toda nuestra vida formándonos", señaló. Hacia el final de su homilía, monseñor Olivera encomendó el ministerio del nuevo sacerdote a la protección de la Virgen María y de los santos patronos de los capellanes y del clero argentino.
Y pidió que el nuevo presbítero conserve con fidelidad el don recibido y renueve cada día el lema que eligió para su ministerio: "Que María, Madre de los sacerdotes, te enseñe Gustavo a custodiar cada día el don recibido; y que puedas renovar siempre con alegría y fidelidad aquello que elegiste como tu lema sacerdotal: 'Aquí estoy, envíame'".+
