Lunes 26 de octubre de 2026

San Rafael celebró a su patrono con el desafío de renovar la misión evangelizadora

  • 25 de octubre, 2026
  • San Rafael (Mendoza) (AICA)
El administrador apostólico, Mons. Marcelo Mazzitelli, llamó también a sostener la misericordia con quienes más sufren y a caminar hacia una instancia de participación para toda la Iglesia local.
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La comunidad diocesana de San Rafael celebró el 24 de octubre la fiesta patronal de San Miguel Arcángel con una misa en la catedral presidida por el administrador apostólico, monseñor Marcelo Mazzitelli. Debido a la lluvia, no pudo realizarse la tradicional procesión.

Durante la celebración, el prelado invitó a agradecer la obra de Dios en la historia de la Iglesia diocesana, discernir su voluntad en el presente y renovar el compromiso misionero. A partir del libro de Tobías, propuso tres ejes para la reflexión: el camino de la fe acompañado por Dios, la misericordia ante el sufrimiento y la misión vivida como servicio.

Hacia una asamblea diocesana
En su homilía, monseñor Mazzitelli recordó que la vida cristiana es un camino que se recorre junto a otros, en familia y como comunidad eclesial. En referencia a ello, destacó la importancia de fortalecer la comunión, el diálogo y la participación, retomando las enseñanzas del papa León XIV sobre la necesidad de evitar las polarizaciones y caminar juntos en la búsqueda de la voluntad de Dios.

En ese sentido, planteó la posibilidad de avanzar hacia una instancia de participación para toda la Iglesia local: "Caminar hacia una asamblea diocesana no es un sueño sino una real posibilidad y una necesidad que requiere un compromiso de todo el pueblo de Dios en esta tierra del sur mendocino, sacerdotes, consagrados y laicos", dijo.

Una Iglesia cercana al sufrimiento
El administrador apostólico también llamó a la comunidad a ser testigo de la misericordia de Dios, especialmente ante quienes atraviesan situaciones de dolor, desamparo o pérdida de esperanza. Al referirse a las dificultades sociales, advirtió sobre la angustia de quienes pierden el trabajo, la insensibilidad frente a los más desfavorecidos y la violencia verbal que alimenta los enfrentamientos.

"No somos espectadores en nuestra historia, mirar, escuchar, compadecerse, abrazar, son las respuestas que nos alejan del pecado de indiferencia", afirmó, al agradecer la tarea de las pastorales y los grupos diocesanos que acompañan a quienes se encuentran en situaciones vulnerables.

"Profetas de esperanza"
Finalmente, monseñor Mazzitelli relacionó la misión sanadora del arcángel Rafael con la responsabilidad actual de la Iglesia de anunciar la fe y dar testimonio del amor de Dios. Y convocó a renovar el compromiso evangelizador desde el servicio al prójimo.

"Hermanos, no somos profetas del desánimo y de calamidades, fuimos llamados en esta realidad a ser profetas de esperanza comprometiendo nuestras vidas en el servicio y amor al prójimo", manifestó.

Al concluir, invitó a renovar la alegría misionera y a vivir con una mirada puesta en Jesús, para que la comunidad diocesana continúe siendo signo de misericordia, comunión y esperanza.+