La Iglesia de Córdoba inició el Triduo Pascual con celebraciones que pusieron el acento en el servicio, la escucha y la cercanía, en distintos ámbitos de la vida social y comunitaria.
"Esa unción no es para nosotros: es para llevar la Buena Noticia a los pobres, devolver la vista a los ciegos y dar la libertad a los oprimidos", señaló el arzobispo durante la misa crismal.
El arzobispo porteño los llamó a renovar la vocación desde la intimidad con Cristo, superar la rutina y reavivar el fervor misionero con una mirada misericordiosa sobre la propia fragilidad.
Los obispos animaron a anunciar el Evangelio con valentía, vivir el amor sin límites y reavivar la fe, poniendo a Cristo en el centro de la vida y de la misión.