El Card. Rossi llamó a vivir una fe 'con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo'
- 3 de abril, 2026
- Córdoba (AICA)
La Iglesia de Córdoba inició el Triduo Pascual con celebraciones que pusieron el acento en el servicio, la escucha y la cercanía, en distintos ámbitos de la vida social y comunitaria.
El card. Rossi llamó a vivir una fe 'con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo'
La arquidiócesis de Córdoba vivió el Jueves Santo con una intensa agenda de celebraciones que marcaron el inicio del Triduo Pascual, en una jornada atravesada por la comunión eclesial, el servicio y la cercanía con distintos sectores de la comunidad.
Las actividades comenzaron por la mañana con la misa crismal en la catedral, presidida por el arzobispo, cardenal Ángel Rossi SJ, y concelebrada por los obispos auxiliares junto a todo el presbiterio. Durante la celebración se consagraron los óleos que serán utilizados en los sacramentos a lo largo del año y los sacerdotes renovaron sus promesas, en un signo de unidad y entrega. La celebración reunió a numerosos fieles y dio inicio formal al Triduo Pascual.
En su homilía, el arzobispo cordobés destacó la necesidad de vivir una fe con "dos oídos", "uno en el Evangelio y el otro en el pueblo", en una invitación a integrar la vida espiritual con la atención a la realidad concreta de las personas. También subrayó que la fe debe traducirse en gestos concretos de cercanía, especialmente ante situaciones que afectan la dignidad humana.
Por la tarde, las celebraciones continuaron en la Penitenciaría de Mujeres de Bower (Establecimiento Penitenciario N° 3), donde se llevó a cabo la Misa de la Cena del Señor. La celebración fue presidida por el cardenal Rossi y concelebrada por el capellán, presbítero Daniel Nardini. Allí se realizó el lavatorio de los pies a mujeres privadas de su libertad, en un gesto que buscó expresar cercanía y servicio, en línea con la invitación a ir hacia las periferias. También participaron autoridades del establecimiento y personas internas.
El arzobispo dirigió un mensaje centrado en la esperanza, y señaló que cada vida es valiosa y que Dios permanece cercano a cada persona, incluso en contextos de dolor. Asimismo, invitó a las internas a cuidarse, acompañarse y sostenerse mutuamente.
La jornada continuó en el Polideportivo Social de barrio La Tela, donde se celebró nuevamente la Misa de la Cena del Señor. En esta ocasión, el gesto del lavatorio de los pies estuvo dirigido a personas de la comunidad que realizan tareas de servicio cotidiano en el barrio, como acompañamiento a personas en situación de vulnerabilidad. La celebración fue presidida por el arzobispo y concelebrada por el presbítero Melchor López, párroco de Nuestra Señora de la Misericordia.
La jornada concluyó con la tradicional peregrinación, que en su 99ª edición convocó a una gran cantidad de fieles con el lema "Con un oído en el Evangelio y el otro en el pueblo". La caminata partió desde el templo María Auxiliadora hasta la catedral, con la participación del arzobispo y la comunidad, en un clima de oración y encuentro.+
