En Corpus, el Card. Rossi llamó a reconocer a Cristo en la Eucaristía y los pobres
- 9 de junio, 2026
- Córdoba (AICA)
El arzobispo de Córdoba destacó el sentido de la Eucaristía como memorial vivo de Jesús y afirmó que la fe solo es auténtica cuando se expresa en el servicio a los más necesitados.
Corpus Christi: el cardenal Rossi llamó a reconocer a Cristo en la Eucaristía y los pobres
En el marco de la fiesta de Corpus Christi, el cardenal Ángel Rossi SJ destacó el significado de la Eucaristía como memorial de la pasión y resurrección de Jesucristo y llamó a los fieles a traducir la fe en gestos concretos de solidaridad y servicio.
En su homilía, transmitida por Cadena 3, el arzobispo de Córdoba retomó la exhortación de Moisés al pueblo de Israel en el desierto: "Recuerda Israel, no te olvides". A partir de esa referencia bíblica, señaló que la Eucaristía constituye una memoria agradecida de la acción de Dios en la historia. Explicó que la Iglesia habla de "memorial" porque no se trata solo de recordar un acontecimiento pasado, sino de actualizar sacramentalmente la última cena de Jesús con toda su fecundidad.
"El primer gran desafío en esta fiesta es recordar", afirmó el cardenal Rossi, quien además vinculó la celebración con los 70 años de Cáritas Argentina. Según expresó, la Eucaristía y el servicio a los demás son realidades inseparables. El cardenal definió a la Eucaristía como "alimento de camino" y subrayó que no es "el premio de los intachables", sino la fortaleza de quienes reconocen sus debilidades, heridas y necesidades.
También se refirió a las distintas formas de hambre que afectan a las personas y a la sociedad: hambre de pan, de amor, de ilusiones, de justicia y de paz. A la luz del relato evangélico de la multiplicación de los panes, recordó las palabras de Jesús a sus discípulos: "Denles ustedes de comer". En ese sentido, sostuvo que cada cristiano tiene responsabilidad frente a las necesidades de los demás, tanto materiales como espirituales.
Conciencia de proximidad
El purpurado citó enseñanzas del papa Francisco sobre la necesidad de vivir una "conciencia de proximidad" en una "aldea global" que no permita la indiferencia ante el sufrimiento humano. También evocó una reflexión de santa Teresa de Calcuta sobre la soledad como una de las formas más profundas de pobreza.
Frente a quienes se preguntan dónde está Dios en medio de las tragedias y las crisis, respondió que Dios actúa a través de las manos, la mirada y la solidaridad de las personas. "Dios se vale de nuestra pequeñez para hacer obras grandes", expresó.
La auténtica vida eucarística exige compromiso con el prójimo
El arzobispo también resaltó la importancia de la adoración eucarística y de la visita al Santísimo Sacramento. Citó un documento del Episcopado Argentino del Jubileo del año 2000 que presenta al Señor presente en el sagrario como fuente de consuelo, amistad y fortaleza para los creyentes.
Sin embargo, insistió en que la auténtica vida eucarística exige compromiso con el prójimo. Recordó que la misma fe que reconoce a Cristo en la Eucaristía debe descubrirlo y servirlo en los pobres y necesitados. En esa línea, evocó una frase de san Alberto Hurtado, retomada recientemente por el papa León XIV: "El pobre es Cristo".
El cardenal Rossi afirmó que la presencia de Cristo en la Eucaristía y su presencia en los pobres constituyen las formas más fuertes de su cercanía entre los hombres. Como ejemplo de esa unidad, mencionó las obras de misericordia corporales y el lavatorio de los pies narrado en el Evangelio de Juan.
Hacia el final de la homilía, citó un texto de san Juan Crisóstomo que exhorta a honrar a Cristo tanto en el altar como en quienes sufren pobreza y exclusión. "La garantía de que nuestra vida eucarística es legítima es que se traduce en servicio a los más necesitados", sostuvo.
Por último, invitó a pedir ante el sagrario la gracia de reconocer a Jesús tanto en la Eucaristía como en los hermanos más pequeños. "Quédate con nosotros", expresó, retomando la súplica de los discípulos de Emaús, antes de encomendar esa intención a la Virgen María.+
