Sábado 1 de agosto de 2026

La diócesis de Goya dio el último adiós al presbítero Tomás von Schulz

  • 21 de julio, 2026
  • Goya (Corrientes) (AICA)
La misa exequial fue presidida por el obispo, Mons. Adolfo Canecín, quien destacó que la vida del padre Tomás estuvo centrada en Jesucristo, la Eucaristía y el servicio a los más necesitados.
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La diócesis de Goya despidió con profundo pesar al presbítero Tomás von Schulz durante la misa de exequias celebrada en la catedral Nuestra Señora del Rosario, presidida por el obispo diocesano, monseñor Adolfo Canecín. La celebración reunió a sacerdotes, religiosos, familiares y a numerosos fieles de la comunidad.

Tras la Eucaristía, sus restos fueron trasladados para su sepultura al monasterio de las Monjas Dominicas, en la localidad correntina de Lavalle.

Durante la homilía, monseñor Canecín centró su reflexión en el misterio pascual y en la esperanza cristiana de la vida eterna. A la luz del libro del Apocalipsis, afirmó que el sacerdote Tomás ya participaba de la plenitud prometida por Dios: "Ese cielo nuevo y esa tierra nueva, donde ya no habrá llantos, ni dolor ni muerte, nosotros lo contemplamos por la fe; pero el querido Padre Tomás está empezando a contemplarlo presencialmente".

El obispo explicó también el significado de los ornamentos blancos utilizados en la celebración exequial y señaló que expresan la victoria de Cristo sobre la muerte. "El padre Tomás está estrenando la fiesta definitiva", afirmó. 

Al evocar la figura del sacerdote fallecido, monseñor Canecín destacó que toda vida tuvo a Jesucristo como único centro. Recordó su profundo amor por la Eucaristía, sus prolongadas horas de adoración ante el Santísimo Sacramento y su fidelidad al Magisterio y al Catecismo de la Iglesia. También resaltó su permanente disponibilidad pastoral: "Un enfermo nunca quedaba sin ser visitado, a la hora que fuera", recordó, al tiempo que evocó su dedicación a los niños y jóvenes desde la Casa del Niño.

Al finalizar la homilía, el obispo citó unos conocidos versos del recordado presbítero Julián Zini como expresión de la esperanza cristiana: "Estoy sabiendo que no existe un final, que hay una sola vida que se hace eternidad".

Después de la misa, el responso estuvo a cargo del presbítero Ariel Giménez, quien recordó con gratitud el acompañamiento recibido del padre Tomás durante su formación sacerdotal y compartió un poema de su autoría titulado "Las manos de Tomás", en el que evocó su cercanía pastoral y su entrega silenciosa al servicio del Pueblo de Dios.

Tras la bendición final, el cortejo fúnebre recorrió distintos lugares marcados por el ministerio del sacerdote, entre ellos la capilla Nuestra Señora de Guadalupe, fundada por él, la capilla San Ramón y la comunidad Jesús de la Buena Esperanza.+