Mons. Conejero: 'Una comunidad sin Eucaristía no es comunidad cristiana'
- 15 de abril, 2026
- Formosa (AICA)
El obispo de Formosa reflexionó en torno al segundo domingo de Pascua y recordó la importancia de la misa dominical como fuente y culmen de la vida eclesial.
El obispo de Formosa, monseñor José Conejero Gallego, presidió la misa por el segundo domingo de Pascua en la catedral y centró su mensaje en la misericordia como rasgo esencial de Dios y fundamento de la fe cristiana.
En ese sentido, el prelado destacó que "el rasgo más significativo de Dios es su misericordia", retomando tanto la tradición bíblica como el magisterio de la Iglesia. Se refirió además a la centralidad del misterio de la Santísima Trinidad en el plan de salvación, recordando que la redención es obra del Padre, realizada por Jesucristo y animada por el Espíritu Santo.
En esa línea, evocó enseñanzas de san Juan Pablo II, especialmente su encíclica Dives in Misericordia, para reafirmar que la salvación se concretó "con la preciosa sangre de Jesucristo", signo supremo del amor divino.
Una comunidad sin Eucaristía no es comunidad
Al referirse a las lecturas del día, destacó el testimonio de la primera comunidad cristiana como modelo vigente. Señaló que los primeros fieles vivían unidos en la oración, la escucha de la Palabra y la celebración de la Eucaristía, además de compartir sus bienes con los más necesitados. "Una comunidad sin Eucaristía no es comunidad cristiana", afirmó, insistiendo en la importancia de la misa dominical como fuente y culmen de la vida eclesial.
En relación con el Evangelio, el obispo de Formosa, retomó el episodio del apóstol Tomás para profundizar en el valor de la fe. Recordó la profesión "Señor mío y Dios mío" como expresión auténtica del creyente, e invitó a confiar en Cristo resucitado aun sin haberlo visto, destacando la bienaventuranza de quienes creen. También destacó el envío misionero de Jesús y el don del Espíritu Santo para el perdón de los pecados.
Como expresión final de su mensaje, monseñor Conejero Gallego llamó a los fieles a vivir con alegría pascual, fortalecidos por la presencia de Cristo en la comunidad. Exhortó a perseverar en la oración, la Palabra y la Eucaristía, y a ser testigos de la misericordia divina en la vida cotidiana. "Seamos agradecidos y permanezcamos siempre en su amor", concluyó.+
