Mons. García Cuerva a catequistas: 'Somos instrumentos en las manos de Dios'
- 22 de agosto, 2026
- Buenos Aires (AICA)
En la catedral metropolitana, el arzobispo porteño presidió la misa por san Pío X y animó a renovar la vocación de anunciar el Evangelio con compromiso, cercanía y esperanza.
Misa por el Día del Catequistas en la catedral de Buenos Aires (Encamino)
En la memoria litúrgica de san Pío X, patrono de los catequistas, cientos de servidores de la arquidiócesis de Buenos Aires participaron el 21 de agosto de una jornada de oración y de la celebración eucarística presidida por el arzobispo Jorge García Cuerva en la catedral metropolitana.
La convocatoria, organizada por la Junta Catequística de Buenos Aires, comenzó con un espacio de oración y adoración eucarística. Luego, la comunidad compartió la misa en acción de gracias por la vocación catequística.
Durante la homilía, inspirada en el pasaje del profeta Ezequiel, monseñor García Cuerva invitó a leer ese texto "en clave de catequistas" y a redescubrir el llamado recibido de Dios.
"Qué lindo volver a pensar como catequistas que la mano del Señor se posó sobre nosotros, que fuimos elegidos por Dios. Dar gracias a Dios hoy por nuestra vocación de catequistas", expresó.
Al evocar la misión del profeta en el valle de los huesos secos, animó a asumir también actualmente el desafío de anunciar la fe en medio de las dificultades.
"Así como Ezequiel tuvo que cumplir su misión en un valle de huesos, nosotros también queremos pensar y volver a comprometernos con la realidad", afirmó.
"Somos misión, somos enviados"
El arzobispo destacó que la Palabra de Dios debe ocupar un lugar central en la vida de quienes transmiten la fe y recordó que los catequistas son instrumentos al servicio del Señor.
"Nosotros somos un instrumento en las manos de Dios, como lo fue el profeta Ezequiel. En esa realidad difícil de huesos secos, pero con la conciencia de que somos enviados por Él", señaló.
También subrayó que el anuncio cristiano nace de la experiencia personal del encuentro con Jesús.
"Somos misión, somos enviados por el Señor a anunciar a Jesús, ese amor que nos salva. Anunciamos a Jesús porque primero experimentamos en la propia vida cuánto hizo Él por nosotros", sostuvo.
En ese sentido, insistió en la importancia de volver al kerigma, el primer anuncio del Evangelio, como fundamento de toda tarea catequística.
Catequistas con los pies en la tierra
En el tramo final de su reflexión, monseñor García Cuerva alentó a formar catequistas capaces de preguntar, pensar y asumir iniciativas concretas para evangelizar.
"Qué bueno tener catequistas que no se las sepan todas, que pregunten; que usen la cabeza, que piensen; que no se queden quietos y hagan propuestas concretas", afirmó.
Asimismo, los llamó a ser "profetas", es decir, anunciadores de buenas noticias en medio de la vida cotidiana.
Al concluir la celebración, dejó una síntesis del perfil del catequista que desea para la Iglesia porteña.
"Un buen catequista tiene los pies en la tierra. Un buen catequista se compromete con lo que pasa y trata de iluminar con el Evangelio la realidad de todos los días", concluyó.+
