Lunes 3 de agosto de 2026

Mons. Ojea: la presencia de Jesús, clave para "seguir caminando en la fe"

  • 22 de abril, 2026
  • San Isidro (Buenos Aires) (AICA)
El obispo emérito de San Isidro animó a que "podamos experimentar la presencia de Jesús que nos alienta a seguir caminando", dijo, alentando a sostener la fe incluso en medio del enojo y la tristeza.
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En el día en que la Iglesia celebraba el domingo del Compartir, el obispo emérito de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, ofreció una reflexión centrada en el evangelio de los discípulos de Emaús, donde puso el acento en la cercanía de Cristo en medio de las crisis personales. Allí describió a estos primeros discípulos como "la imagen del individualismo", ya que "dejan la comunidad" incapaces de sostener la espera tras la muerte de Jesús.

El prelado se refirió al estado emocional de los discípulos, atravesados por el miedo, la frustración y la tristeza. "Pensaban que habían tirado tres años de su vida", señaló, y agregó que en ese contexto "uno está enojado con uno mismo", lo que lleva a discusiones y conflictos. Según explicó, esta situación refleja experiencias humanas cotidianas de desilusión y repliegue interior.

En ese escenario, destacó la irrupción de Jesús, quien se hace presente en medio del dolor, aunque no es reconocido. Monseñor Ojea subrayó que los discípulos estaban "tan metidos en ellos mismos que no lo ven", y comparó esa actitud con llevar "una escafandra" que impide mirar a los demás. Frente a ello, resaltó la pedagogía de Cristo, quien invita a expresar la tristeza y luego ilumina la situación "dándole sentido a ese fracaso, porque el Señor vive".

El momento de transformación llega con el gesto de apertura y hospitalidad: "Quédate con nosotros, Señor", piden los discípulos, en lo que el obispo definió como "la primera reacción verdaderamente cristiana". Ese encuentro culmina en el reconocimiento de Jesús "en el gesto de la Eucaristía", lo que provoca un cambio interior que los impulsa a regresar a la comunidad y compartir la experiencia vivida.

Como deseo final, el obispo emérito de San Isidro invitó a trasladar este mensaje a la vida cotidiana, especialmente en tiempos de dificultad. "Que podamos experimentar la presencia de Jesús que nos alienta a seguir caminando", manifestó, alentando a sostener la fe incluso en medio del enojo y la tristeza, con la certeza de que Cristo vive y acompaña el camino de cada creyente.+