Martes 11 de agosto de 2026

Nueve de Julio: la comunidad celebró a Santo Domingo con un llamado a la santidad

  • 11 de agosto, 2026
  • Nueve de Julio (Buenos Aires) (AICA)
El obispo Ariel Torrado Mosconi invitó a los fieles a renovar la mirada en Cristo y dejarse transformar por su gracia para vivir el Evangelio en lo cotidiano.
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La comunidad diocesana de Nueve de Julio celebró el 8 de agosto la solemnidad de su santo patrono, santo Domingo de Guzmán, con actividades que reunieron a agentes de pastoral, representantes de instituciones, sacerdotes, familias y fieles de las distintas comunidades parroquiales.

La jornada comenzó por la tarde en el Centro Pastoral Pironio, donde agentes de pastoral y representantes de diferentes grupos e instituciones participaron de un momento de oración y reflexión. A través del método de la "Conversación en el Espíritu", se proclamó el texto de Gn 17,1-3 y se meditó sobre los números 1, 176 y 177 de la exhortación apostólica Gaudete et exsultate, del papa Francisco.

Los participantes se distribuyeron en siete grupos y, durante casi una hora, compartieron la reflexión en un clima de silencio y escucha mutua. Luego, en un plenario, pusieron en común lo meditado, en un intercambio que permitió valorar la riqueza de la experiencia y la creciente recepción de esta modalidad de oración comunitaria.

Después de la merienda, desde el santuario diocesano de Nuestra Señora de Fátima, partió la procesión hacia la iglesia catedral. A la marcha se sumaron fieles, autoridades, niños y familias de la catequesis, que acompañaron las imágenes de santo Domingo y del beato Eduardo Pironio.

"Un salto audaz, una mirada que sostiene y una presencia que calma"
La procesión llegó alrededor de las 19 a la catedral, en medio del repique de campanas y los aplausos de los fieles. Allí fue recibida por el obispo diocesano, monseñor Torrado Mosconi, quien presidió la Eucaristía, concelebrada por los sacerdotes de la ciudad.

Durante la homilía, al comentar los textos correspondientes al XIX domingo durante el año, el obispo propuso tres imágenes tomadas del Evangelio para iluminar la vida cristiana y el testimonio de Santo Domingo: "Un salto audaz, una mirada que sostiene y una presencia que calma".

Al referirse al primer aspecto, comparó el camino de los santos con el gesto de Pedro al salir de la barca para encontrarse con Jesús: "Como Pedro, los santos también han dado un salto para ir al encuentro del Señor", afirmó, y mencionó en particular a Santo Domingo y al beato Pironio.

"¡Lo mismo espera el Señor Jesús de nosotros: que seamos capaces de ir hacia él y seguirlo abandonando nuestras seguridades humanas!", exhortó.

Luego se detuvo en la mirada de Pedro. Mientras el apóstol mantuvo los ojos puestos en Jesús, pudo caminar sobre las aguas; cuando apartó la mirada y comenzó a mirar hacia abajo, perdió firmeza.

"Así nos ocurre también a nosotros. Mantener la mirada fija en el Señor, quien, a su vez, nos sostiene con la suya, nos anima, conforta, impulsa con su gracia en cada momento de la existencia", explicó monseñor Torrado Mosconi, especialmente ante las "tormentas y noches" que atraviesa la vida.

Finalmente, invitó a reconocer aquello que provoca angustia, miedo o desesperación para poder abrirse a la acción de Dios. "Es bueno que cada uno de nosotros ponga nombre a las olas que agitan la propia vida", señaló, para dejarse transformar por la presencia de Jesucristo, que "con su gracia, calma, llena de paz nuestra vida, la renueva y la transforma".

"¡Por el bautismo todos estamos llamados a la santidad!"
En el tramo final de su homilía, el obispo alentó a vivir el llamado universal a la santidad y volvió a presentar como referentes a Santo Domingo y al beato Pironio.

"La santidad es para nosotros, los pequeños, los pobres, los pecadores que se dejan transformar por la gracia de Dios y así renuevan el mundo, dejando huella en la historia", afirmó.

Y agregó: "¡Por el bautismo todos estamos llamados a la santidad!", mientras señalaba la pila bautismal de la catedral, en la que fue bautizado el cardenal Pironio.

La celebración incluyó una procesión de ofrendas en la que representantes de instituciones, organizaciones intermedias y autoridades, junto con pastores, religiosos y familias, presentaron distintos elementos vinculados con su vida y misión. El gesto expresó el compromiso de vivir la santidad cotidiana desde cada ámbito y la súplica por la gracia necesaria para hacerlo realidad.

Al finalizar la concelebración, el presbítero Adolfo Petti invitó a participar de la peregrinación anual a la basílica de Luján, prevista para el primer domingo de septiembre, y convocó a comenzar la preparación espiritual y pastoral ante la visita del papa León XIV a la Argentina en noviembre.

La fiesta patronal concluyó con la bendición solemne impartida por el obispo, en un clima de alegría y fraternidad, acompañado por las aclamaciones, cantos y aplausos de la comunidad diocesana.+