Domingo 2 de agosto de 2026

Pentecostés: llamado a renovar la evangelización en el Espíritu Santo

  • 7 de mayo, 2026
  • Formosa (AICA)
A 50 años de un documento clave y en contexto sinodal, Mons. Conejero Gallego invita a redescubrir la acción del Espíritu como guía, fuerza y fuente de unidad en la misión de la Iglesia.
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En el marco de la próxima solemnidad de Pentecostés, el obispo de Formosa, monseñor José Conejero Gallego, propuso una reflexión centrada en la acción del Espíritu Santo como motor de la vida eclesial y de la misión evangelizadora.

El prelado recordó que el 8 de diciembre pasado se cumplieron 50 años de la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, de Pablo VI, un texto fundamental sobre la evangelización en el mundo contemporáneo. En ese documento, el pontífice subrayaba que el Espíritu Santo es el "agente principal de la evangelización" e instaba a invocarlo constantemente y dejarse guiar por su acción en toda tarea pastoral.

Asimismo, evocó la encíclica Dominum et vivificantem, publicada por Juan Pablo II en 1986, en la que se profundiza en el papel del Espíritu en la vida de la Iglesia y del mundo. El documento presenta al Espíritu como don del Padre y del Hijo, como quien revela al mundo dónde está el pecado y como fuente de vida.

El obispo formoseño destacó la riqueza del magisterio pontificio, al invitar a los fieles a leer, meditar y actualizar estas enseñanzas, especialmente en el contexto litúrgico de Pentecostés. No obstante, subrayó que la primera fuente de conocimiento y consuelo es la Sagrada Escritura.

Palabras centrales del Evangelio
En ese sentido, recordó palabras centrales del Evangelio, como el envío del Espíritu por parte de Jesús resucitado y la promesa de fortaleza para la misión. También evocó las enseñanzas paulinas sobre los frutos del Espíritu y su presencia viva en los creyentes.

En el actual camino de una Iglesia sinodal, monseñor Conejero Gallego reconoció que existen dudas e incertidumbres, pero afirmó que es fundamental afianzarse en el Magisterio, especialmente en los documentos del Concilio Vaticano II.

Citó, en particular, la constitución Lumen gentium, que presenta al Espíritu como principio de unidad y renovación permanente de la Iglesia, y el decreto Ad gentes, que vincula la misión evangelizadora con el seguimiento de Cristo en pobreza, obediencia y servicio.

Finalmente, el obispo invitó a los fieles a elevar una oración confiada: "Señor, envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra", como expresión de esperanza y compromiso en la vida cristiana.+