Mons. García Cuerva: 'El hambre, un problema demasiado grave para desentendernos'
- 5 de agosto, 2026
- Buenos Aires (AICA)
En su homilía dominical, el arzobispo porteño llamó a comprometerse con quienes sufren y recordó que Jesús pide a sus discípulos: "Denles de comer ustedes mismos".
El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, afirmó que el hambre "es un problema demasiado grave como para que cada uno se arregle por sí solo" y exhortó a los cristianos a asumir un compromiso concreto con quienes más sufren, siguiendo el ejemplo de Jesús en el relato de la multiplicación de los panes.
Al predicar durante la misa del XVIII Domingo del Tiempo Ordinario, el prelado invitó a contemplar la actitud de Cristo, quien, aun atravesando el dolor por la muerte de Juan el Bautista, salió al encuentro de la multitud.
"Jesús no se queda encerrado en el dolor por la muerte de Juan el Bautista, sino que es capaz de salir de allí ante la necesidad de los demás", destacó.
A partir del Evangelio, propuso un itinerario para la vida cristiana resumido en cuatro verbos: desembarcar, ver, compadecerse y sanar.
"Nosotros también estamos llamados a desembarcar de nosotros mismos, bajarnos a la orilla del dolor y el sufrimiento de los hermanos", sostuvo.
Explicó además que ver, al modo de Jesús, significa mirar con profundidad y misericordia: "es escuchar los corazones, los silencios y las heridas del dolor de los hermanos".
"Denles ustedes de comer"
Al reflexionar sobre la multiplicación de los panes y los peces, monseñor García Cuerva advirtió que el Evangelio presenta una realidad marcada por la escasez y el desaliento, pero que Jesús responde con una invitación a la responsabilidad compartida.
"No nos podemos desentender del tema del hambre. El hambre es un problema demasiado grave como para que cada uno lo resuelva como pueda", afirmó.
En ese contexto, recordó el mensaje del papa León XIV a la FAO, en el que el pontífice señaló que el hambre no se supera únicamente aumentando la producción de alimentos, sino promoviendo sistemas alimentarios sostenibles y una alimentación saludable y accesible para todos.
Para el arzobispo, el mandato de Jesús "Denles ustedes de comer" sigue interpelando hoy a la comunidad cristiana y a toda la sociedad.
La Eucaristía y el milagro de compartir
El arzobispo explicó que la multiplicación de los panes anticipa el misterio de la Eucaristía, ya que reproduce los mismos gestos que Jesús realizará en la Última Cena: tomar el pan, bendecirlo, partirlo y entregarlo.
"La Eucaristía es la fortaleza para los débiles y el remedio para los pecadores", expresó, al señalar que Cristo continúa siendo el Pan de Vida que sacia el hambre más profunda del corazón humano.
Asimismo, destacó que junto al milagro realizado por Jesús existe otro milagro: el de la solidaridad de quienes compartieron lo recibido.
"Cada uno pensó que tenía hambre, pero también pensó en el hambre del de al lado", reflexionó, señalando que esa actitud permitió que "todos comieron hasta saciarse y todavía sobró".
Nada puede separarnos del amor de Cristo
Al concluir su homilía, retomó las palabras de san Pablo en la carta a los Romanos para alentar a los fieles a perseverar en la esperanza.
"Ni la muerte ni la vida, ni lo presente ni lo futuro... podrá separarnos jamás del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús", recordó.
Finalmente, invitó a seguir construyendo "una patria de hermanos donde no haya lugar para el hambre" y a responder con generosidad al llamado del Señor: "Denles de comer ustedes mismos".+
