Sábado 22 de agosto de 2026

Formosa: una misión que abre caminos educativos para jóvenes originarios

  • 22 de agosto, 2026
  • Formosa (AICA)
La Fundación Manos de Hermanos acompaña a estudiantes wichí y, desde 2026, también nivaclé, con becas, tutorías y contención para fortalecer su formación sin perder su identidad.
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En el oeste formoseño, una experiencia impulsada por la Iglesia busca tender puentes entre la educación superior y los saberes ancestrales de los pueblos originarios. La Fundación Manos de Hermanos acompaña desde hace casi dos décadas a jóvenes wichís en su formación universitaria y, a partir de 2026, incorporará también a estudiantes del pueblo Nivaclé.

La iniciativa nació de una escucha concreta. Durante su labor pastoral, el padre Francisco Nazar recibió el pedido de un anciano wichí: "Queremos que nuestros hijos reciban una educación como la tuya, que tengan las mismas posibilidades que vos".

Ese anhelo comenzó a hacerse realidad en 2006, cuando tres jóvenes wichís estudiaban en la ciudad de Formosa con grandes dificultades y el entonces arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio SJ, otorgó dos becas que permitieron poner en marcha el proyecto.

Una casa para estudiar y crecer
El programa acompaña a los estudiantes en el difícil tránsito del monte a la vida universitaria, marcado por diferencias de idioma, ritmos de vida y exigencias académicas.

Para ello, la Fundación creó la Casa Palé Francisco Nazar, un espacio educativo donde los jóvenes encuentran salones de estudio, acceso a internet, computadoras, impresoras, alimentación diaria y un sistema permanente de tutorías y apoyo pedagógico en distintas materias.

Las becas cubren gastos esenciales como transporte, alojamiento, alimentación y materiales, al tiempo que fortalecen el compromiso comunitario de los estudiantes durante su permanencia en la ciudad.

Actualmente participan 50 jóvenes wichís y, en casi veinte años de trabajo, ya se graduaron 42 estudiantes que regresaron a sus territorios para aportar sus conocimientos a sus comunidades.

Una misión que escucha y acompaña
La experiencia también encuentra un referente en el padre Juan María Rosasco, misionero pasionista que desde hace 11 años acompaña a las comunidades wichís de los departamentos Matacos, Ramón Lista y Bermejo.

"La fe tiene la capacidad de darle sentido a todo. Es allí donde el dolor te visita cuando la fe crece", expresa el sacerdote, quien desarrolla una pastoral basada en el diálogo intercultural y el reconocimiento de la espiritualidad propia de los pueblos originarios.

"El Evangelio de Jesús no les resultó extraño. Creemos en el mismo Jesús y rezamos el mismo credo, compartiendo lo esencial", afirma al describir el encuentro entre la fe cristiana y la cosmovisión wichí.

Promoción humana integral
La tarea pastoral va más allá del acompañamiento espiritual e incluye la defensa de los derechos de las comunidades, la formación sobre acceso a la tierra, proyectos de autoconstrucción de viviendas y acciones de prevención y recuperación de adicciones junto con la Federación de Hogares de Cristo y la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar).

Otro de los caminos elegidos es la fotografía, disciplina que el padre Rosasco utiliza para retratar la belleza, la dignidad y la cultura de las comunidades, convirtiéndola en un puente para visibilizar su identidad y fortalecer el diálogo con la sociedad.

Para colaboraciones, consultas o mayor información sobre la labor de la fundación, se puede escribir a info@manosdehermanosfsa.org.ar o ingresar al portal institucional www.manosdehermanosfsa.org.ar y redes sociales.+